La crisis de vivienda en España recibe la peor señal posible desde Reino Unido en pleno debate sobre la insuficiente construcción
19/02/2026 | Economía
*Sánchez anuncia financiación para construir 15.000 nuevas viviendas más cada año en España.
*Se considera una medida insuficiente para un déficit que se estima en más de medio millón de casas.
*En Reino Unido, el compromiso similar del Gobierno hace aguas con el peor dato de construcción en 12 años.
No hay dos mercados inmobiliarios idénticos, pero a veces las similitudes son dignas de tener en cuenta. Como ocurre en otras muchas economías desarrolladas, Reino Unido y España están atravesando una fase en la que la oferta de vivienda no es capaz de responder a la demanda, generándose un alza de precios que hace inasumible para muchos hogares poder acceder a una vivienda en propiedad. Si el debate sobre cómo responder a esta crisis de accesibilidad se sigue intensificando en España, con el Gobierno anunciando una movilización de recursos para construir más, las noticias que llegan desde Reino Unido expanden el desánimo: el fuerte compromiso del Ejecutivo laborista de que se construyan más de un millón y medio de viviendas en cinco años está haciendo aguas de forma estrepitosa año y medio después de hacerlo.
La situación ha sido de sobra analizada en España. La formación de hogares se ha multiplicado desde la pandemia, espoleada por la llegada de inmigrantes y la mayor formación de hogares unipersonales, mientras que las tasas de construcción han despertado lo mínimo y se mantienen, entre repentino frenazo y frenazo, muy lejos de los años previos a la gran crisis financiera. Ante una brecha que instituciones y casas de análisis sitúan, número abajo número arriba, en torno a las 700.000 viviendas, los problemas no paran de acumularse: escasez de mano de obra especializada en la construcción, mayor coste de los materiales, falta de suelo, más dificultades de financiación para las constructoras…
En medio de esta difícil coyuntura, uno de los temas de conversación ha sido esta semana el anuncio por parte del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de que se movilizarán hasta 23.000 millones de euros públicos y privados para dinamizar la oferta de vivienda y financiar la construcción de 15.000 viviendas al año en España, avanzando con ello "decididamente" en el cierre del déficit habitacional. Las críticas no han tardado en aparecer. Con una construcción de viviendas que ahora mismo ronda las 100.000 unidades al año, sumar otras 15.000 (libres o protegidas) apenas ayudaría a cerrar la brecha, haciéndose el acumulado más grande año tras año.
Cuando más optimismo hace falta, un viento proveniente de Reino Unido trae más pesimismo. Allí, el Gobierno laborista se comprometió en julio de 2024, cuando llegó al poder tras 14 años en la oposición, a hacer lo posible y lo imposible para que en el país se pudieran levantar un millón y medio de casas durante los cinco años que dura la legislatura. Los resultados apenas año y medio después de llevar este punto como destacado en su programa electoral están más que decepcionando, aumentando aún más la presión sobre un Keir Starmer que está viviendo su momento más delicado como primer ministro, con una oposición cada vez mayor dentro de su grupo parlamentario y su partido.
Los británicos hace ya tiempo que ven como un imposible comprar una vivienda, especialmente en Londres o en otras grandes ciudades, y el déficit acumulado excede sobremanera las estimaciones que se hacen en España. En el caso de las islas, la brecha crónica entre formación de hogares y oferta habitacional excede los cuatro millones de viviendas, según algunos estudios.
Un estudio del think tank británico Centre for Cities calculaba hace ya tres años que faltan 4,3 millones de viviendas en Reino Unido en comparación con la media europea. Este déficit se debe a décadas de insuficiente construcción y, según algunas estimaciones, podría tardar más de 50 años en cerrarse. Las principales causas incluyen cuellos de botella como las restricciones del sistema de planificación y el marcado descenso de la construcción de viviendas sociales, fenómeno común en España y en otras geografías más allá de las diferencias en población, densidad, orografía y modelo económico.
El informe del centro de investigación señala que este problema de oferta de vivienda no se remonta solo a 1980, cuando empezó a caer acusadamente -más de un 80%- la construcción de viviendas sociales a partir de la llegada de la conservadora Margaret Thatcher al poder, sino a 1947, cuando se aprobó la Ley de Planificación Urbana y Rural. "Las tasas de construcción de viviendas en Inglaterra y Gales han caído más de un tercio tras la introducción de la ley, pasando de un crecimiento del 2% anual entre 1856 y 1939 al 1,2% entre 1947 y 2019. Este ha sido un factor clave detrás de la prolongada crisis de la vivienda en el Reino Unido, que ha provocado el aumento de los precios de los inmuebles y el alza de los alquileres en las últimas décadas", señalan desde el think tank.
"Este déficit de vivienda tardaría al menos medio siglo en subsanarse, incluso si se alcanza el objetivo actual del Gobierno de construir 300.000 viviendas al año. Abordar el problema antes requeriría 442.000 viviendas al año durante los próximos 25 años o 654.000 al año durante la próxima década, solo en Inglaterra", expone crudamente Andrew Carter, director ejecutivo del centro de investigación.
El problema es que las cifras entrantes no llegan ni de lejos a ese mínimo de 300.000 viviendas al año en Inglaterra, que representa en torno a un 85% de la población del conjunto de Reino Unido. Las viviendas netas adicionales alcanzaron las 234.400 durante el bienio 2022-2023, muy por debajo de la meta marcada por Downing Street, y dejando un déficit anual de casi 106.000 unidades, según un informe de Mordor Intelligence. Los números más recientes arrojan aún más desolación en la medida en la que son peores y llegan después del firme compromiso del Ejecutivo.
La construcción de viviendas en Inglaterra ha caído a su nivel más bajo en 12 años, dejando más que herida la promesa del Partido Laborista. Según la Oficina Nacional de Estadística (ONS), en los tres meses anteriores a septiembre de 2025 solo se completaron 30.880 viviendas en Inglaterra, frente a las 34.000 del mismo periodo de 2024. Excluyendo la pandemia, esta cifra supone la tasa más baja de viviendas nuevas terminadas desde 2014, cuando las empresas constructoras aún luchaban por recuperarse tras la crisis financiera. Según el ritmo registrado en los tres primeros trimestres de 2025, Inglaterra se encamina hacia el número más bajo de viviendas terminadas en un año también desde 2014, con poco más de 130.000.
Superponiendo las cifras desde la llegada de Starmer al número 10 de Downing Street, se comprueba lo lejos que queda el objetivo de las 300.000 casas al año. Según cifras de la ONS, en los 15 meses transcurridos desde que el Partido Laborista llegó al poder hasta esta última entrega de datos solo se construyeron 175.290 viviendas en Inglaterra. Esta cantidad supone un descenso del 14% con respecto a los cinco trimestres anteriores.
Steve Reed, secretario de Vivienda, insistió el mes pasado en que el Gobierno alcanzará el objetivo de 1,5 millones de viviendas nuevas tras presentar una serie de reformas urbanísticas. Las medidas incluyen la aprobación por defecto de la construcción de viviendas cerca de estaciones de tren y normas medioambientales más flexibles para proyectos de menor envergadura. Sin embargo, se teme que, a pesar de los cambios en las políticas, la falta de actividad haga que el Partido Laborista no alcance sus objetivos.
Hay que 'volver' a los años 60
Si las cifras de viviendas terminadas no están a la altura, las de viviendas iniciadas tampoco: las métricas de la ONS muestran que solo se iniciaron 31.420 nuevas viviendas en los tres meses anteriores a septiembre de 2025, lo que supone un descenso de 670 con respecto al mismo periodo del año anterior y una caída de 350 unidades respecto al trimestre anterior. Igualmente, esta cifra se sitúa por debajo de la media anterior a la pandemia.
Desde la Federación de Constructores de Viviendas, su director ejecutivo, Steve Turner, deja una dosis de realismo: "Aunque los cambios en la planificación propuestos por el Gobierno son muy positivos, la construcción de viviendas sigue enfrentándose a importantes restricciones del mercado que limitan su capacidad de ejecución". "El Gobierno debe abordar la falta de préstamos hipotecarios asequibles, que impide a muchas personas, especialmente a los jóvenes, acceder a la propiedad y, por lo tanto, socava la capacidad del sector para construir más viviendas", añade. Turner también pide abordar el aumento de los impuestos y los costes normativos que hacen que muchos terrenos no sean viables para su desarrollo.
La ralentización de la construcción de viviendas ha avivado la preocupación por el sector. El último índice de gestores de compras (PMI) de S&P Global UK para el sector de la construcción se situó en 40,1 en diciembre, mostrando que el sector ha estado contrayéndose durante 12 meses consecutivos. Se trata de la contracción continua más larga del sector de la construcción desde la crisis financiera, cuando el sector se vio sumido en un declive entre marzo de 2008 y febrero de 2010.
Para cumplir con el ambicioso compromiso del Gobierno de construir nuevas viviendas, el sector de la construcción tendrá que impulsar los niveles de construcción de viviendas a una tasa que no se ha registrado en más de 50 años, concretamente desde finales de la década de los 60. Esto ocurre en un momento en que el sector se enfrenta a la escasez de mano de obra cualificada, al aumento de los costes de los materiales y a la falta de demanda de nuevas obras, los mismos problemas que se han referido para el caso de España.
Desde el Ejecutivo justifican su papel. "Hemos heredado una crisis de vivienda y la estamos solucionando poniendo en marcha la construcción de 1,5 millones de viviendas. Ya se está trabajando para acelerar la construcción de viviendas mediante la revisión del sistema de planificación, que por sí sola impulsará la construcción de viviendas en el Reino Unido a su nivel más alto en 40 años, lo que se tradujo en un aumento del 18% en la construcción de viviendas el año pasado", traslada un portavoz del Ministerio de Vivienda, que añade la "inversión récord" de 39.000 millones de libras esterlinas en viviendas sociales para "restaurar el sueño de la propiedad de la vivienda".
A todas luces, los avances son insuficientes. "Los grandes problemas requieren grandes soluciones, y si el Gobierno quiere eliminar el atraso de viviendas sin construir, primero debe implementar una reforma urbanística. De no hacerlo, solo se seguirá limitando el potencial de construcción de viviendas de Inglaterra e impedirá que millones de personas accedan a la propiedad", sentencia Carter desde Centre for Cities. (elEconomista.es, 2026-02-19)
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