El Banco de España advierte que la creación de empleo se debilitará durante dos años
04/04/2026 | Economía
*El órgano anticipa un freno más acentuado en el 2027, cuando el ritmo se moderará al 1,3%
*La desaceleración impedirá progresar en la reducción del paro, que cerró 2025 en el 9,9%
La creación de empleo ha sido una de las principales palancas de la economía en los últimos años, sin embargo, el ritmo de generación de nuevos puestos de trabajo se viene desacelerando desde noviembre. La previsión es que seguirá esta tendencia en los próximos dos años, según apunta el último informe publicado por el Banco de España.
El organismo supervisor que encabeza José Luis Escrivá proyecta que el número de trabajadores afiliados a la Seguridad Social crecerá un 2,2% este año -cinco décimas menos que en el último año- y que esta progresión se frenará hasta el 1,3% en 2027, lo que comprometerá la senda descendente de la tasa de paro, que apenas se separará del 10% que rebasó en el cierre de 2025.
Si bien la previsión para este año supone una mejora frente a las expectativas que manejaban en diciembre (2%), movida por el comportamiento de la economía y por que el ritmo de afiliación no se ha visto afectado por el conflicto en Oriente Medio, según la evolución hasta la tercera semana del mes; la previsión de 2027 convertiría a este en el primer año con crecimiento en el número de trabajadores inferior al 2% desde la pandemia.
El Banco de España ya anticipó un enfriamiento semejante para el 2025 que finalmente no se materializó. En el documento publicado el pasado marzo apuntaban a que el empleo apenas crecería un 1,9%, pero a final de año el comportamiento del mercado de trabajo mejoró casi en un punto la proyección elaborada por el órgano supervisor. No obstante, la tensión internacional y el repunte de la inflación ha llevado a los economistas a ser menos optimistas respecto a la evolución a medio plazo.
"El escenario central anticipa una significativa desaceleración del ritmo de expansión de la actividad, que estará condicionada por un contexto internacional marcado por el conflicto en Oriente Próximo" concluyen en el mismo informe.
Los analistas del Banco de España esperan un avance semejante del número de horas trabajadas, que usaban como única referencia para medir la evolución del empleo en las proyecciones elaboradas antes de 2024. En concreto, proyectan que las horas de trabajo crezcan un 2,2 en 2026 (una décima más que en 2025) y solo un 1,2 en 2027. Una evolución que acabaría con la dicotomía observada en los últimos ejercicios por la que el aumento del número de trabajadores no se traduce en un incremento semejante de las horas trabajadas.
El incremento de los procesos de baja por incapacidad temporal desde la pandemia está detrás de esa diferencia, según apunta de forma recurrente la patronal y recoge la Encuesta de Población Activa. En el cuarto trimestre de 2025 la "enfermedad, accidente o incapacidad temporal" fue señalada como el motivo para no haber trabajado en esa semana por más de un millón de trabajadores, mientras que algo más de 800.000 hicieron referencia a las vacaciones o días de permiso.
La ampliación de algunos permisos laborales como la licencia por nacimiento o cuidado del menor a la que se sumó una semana para hacer un total de 17 de permiso o el reconocimiento de hasta diez semanas para el cuidado de hijos con menos de ocho años (de las que dos son remuneradas) han extendido las ausencias justificadas al tiempo de trabajo.
Además, los contratos parciales mantienen una fuerte presencia en el mercado laboral, sobre todo en los sectores más feminizados y parte de los empleos creados son de profesionales con un contrato fijo discontinuo en el que no se garantizan un número mínimo de horas de actividad, aspectos que comprometen el avance de las horas trabajadas en un contexto en el que muchos convenios reducen ligeramente la jornada máxima, que en promedio ya se aleja de las 40 horas.
Este aspecto es destacado por los economistas habitualmente como uno de los elementos que compromete la productividad del conjunto de la economía. Prueba de ello es que en los últimos años se ha registrado un avance moderado de la productividad por hora, pero no de la productividad por trabajador, en tanto que cada uno de ellos trabaja de media menos horas.
Avanza una presión en los salarios
El Banco de España también puso el foco en la inflación como el elemento que más rápido va a empaparse de los efectos de la guerra en Irán. El organismo elaboró un cuadro central en el que apuntaba que los precios crecerían de media un 3,3% este año y dos escenarios en los que anticipaba efectos más severos del conflicto en el que el IPC interanual rozaría el 6%.
Además, se hizo eco del tensionamiento que muestra el mercado de trabajo por las dificultades para cubrir los puestos de trabajo que quedan vacantes, pese a persistir un elevado nivel de desempleo. Dos factores por los que avanzó que de cara en los próximos trimestres se podrían mantener "elevadas presiones salariales en los convenios de nueva firma", no solo para el 2025 sino para los años que entren en los acuerdos.
Apenas se han firmado pactos en el inicio de año, un total de 28 que recogen un incremento medio del 3,2% y que según apuntan los economistas del organismo supervisor "aporta aún poca información sobre la negociación salarial de 2026". A diferencia de los ejercicios anteriores, en esta ocasión los negociadores de las empresas o las patronales y de la representación de los trabajadores no cuentan con una referencia para los incrementos.
El V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) caducó en el mes de diciembre y todavía no se han iniciado las conversaciones para renovarlo, por lo que no hay un punto de encuentro base para las conversaciones sobre alzas salariales. En 2025 esta referencia era del 3%, si bien, los nuevos acuerdos superaron hasta situarse de media en el 3,5% y sentar una base para los incremementos de este ejercicio del 2,9%.
En un momento de distanciamiento entre la patronal y los sindicatos, el avance de los precios podría dificultar aún más las opciones de que llegen a un consenso para renovar el AENC. En 2022, con la crisis de inflación desatada por la guerra de Ucrania ya se prolongaron las conversaciones hasta mediados de 2023, cuando se acercaron posiciones a cambio de dejar a un lado las revalorizaciones para el primer año de conflicto. (elEconomista, 2026-04-04)
Volver